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viernes, 16 de noviembre de 2012

Naritachi, de dónde vienen las palabras

漢字のなりたち

Cuando hablamos de etimología normalmente buscamos vestigios sonoros de cómo se decían las palabras en la antigüedad, qué significaban o de qué otra lengua se tomaron. En el caso del idioma japonés la etimología también es visual. Cuando Japón adoptó la escritura china (kanji) comenzó un proceso de sincretismo entre los conceptos verbales japoneses y los visuales de china. Explorar el mundo de los significados puede resultar apasionante para muchos. En esta ocasión hemos traducido el origen de dos caracteres kanji. Veamos que tanto puedes percibir de las imágenes que representan los kanjis.

huevo
ON Yomi: RAN

KUN Yomi: tamago

Se dice que Fukugi, rey de China en la remota antigüedad, organizó y difundió las enseñanzas de la filosofía del yin-yang1. Esta filosofía es una forma de pensar según la cual ningún fenómeno del mundo existe de manera independiente; yin-yang significa que el mundo está constituido por formas complementarias. Es decir, es la concepción de que, la vida y la muerte; además de la fortuna y el infortunio, la bondad y la maldad, lo masculino y lo femenino, entre otros más, son conceptos opuestos que están establecidos en el mundo siempre en pares complementarios.

Si la buena fortuna está de visita, la mala suerte viene luego a atacar. Dentro del corazón de la persona malvada también hay bondad; dentro del corazón de la persona bondadosa también existe maldad. Por muy rudo que sea un hombre éste no se habría logrado sin la suavidad de una mujer. Sin embargo, si la mujer o el hombre vivieran sin colaborar entre sí no lograrían superar los problemas.

El kanji simboliza las enseñanzas de la filosofía del yin-yang.

El carácter se compone de dos pictogramas; el que está a la izquierda representa la forma del óvulo y el de la derecha, la de un espermatozoide.

Hace cuatro mil años ya se escribía de esta manera pero, ¿se entendía hasta tal grado que esa era su forma? Fue después que el óvulo adquirió el significado de “yin” y el espermatozoide el de “yang”. El que en el kanji tamago () ambos conceptos se representen juntos muestran que es posible vislumbrar el futuro.

 
(Traducción: Elizabeth Salomón)

 

espíritu

 ON Yomi: REI, RYOU

KUN Yomi: tama, tamashii

Conoceremos un poco de la historia del kanji   que significa “espíritu”. El ideograma está conformado por dos radicales. La parte de arriba es  “lluvia”. La sección de abajo representa “a un chamán (fugeki 巫覡) que está en posición de rezo”.

Un fugeki (chamán o sacerdote) es un hombre o una mujer que presta servicios a un dios. Miko () es la mujer (sacerdotisa) al servicio de un dios, aunque posteriormente se cambió la forma de escribir esta palabra por 巫女 (miko). A los hombres servidores de una deidad se les llama kan’nagi (), y posteriomente se les relacionó con los kan’nushi (神主) o sacerdotes sintoístas.

Con el tiempo, a los fugeki (巫覡) se les llamó de forma abreviada, kan’nagi (). El carácter: (espíritu) representa a “la figura de un sacerdote que reza inclinado para caiga la lluvia por el bien de la tierra”.

En el Japón antiguo, los sacerdotes no sólo tenían poder espiritual. También tenían poder político y la habilidad de recopilar información. Las palabras de los sacerdotes eran también las palabras de los dioses; o dicho de otra forma, sus palabras tenían poder absoluto.

Himiko2 del país de Yamatai3 era una sacerdotisa. En el grupo hegemónico de Yamato esta sacerdotisa tenía el poder supremo.

Según el Gishi-wajin-den (魏志倭人伝), antigua crónica china donde se describen los asuntos de Japón, Himiko era resguardada en la parte más alta de un santuario, donde solamente se permitía la entrada y salida de un hombre jóven que le servía sus alimentos. La vida privada de Himiko, es probablemente el misterio más  trascendente. 

 
(Traducción: Nayelli Berenice)

 

Fuente (Textos e ilustaciones):

小林朝夫 『本当は怖ろしい漢字』 2009年 彩図社

Kobayashi, Asao. Hontoo wa osoroshii kanji. Japón, 2009, Ed Saizusha. 189 pp


(Notas)

1 陰陽道 (おんみょうどう) es el nombre en japonés para esa ideología.

2 Himiko (卑弥呼. Fallecida alrededor de 248) fue una reina chamanesa del Japón de la remota antigüedad)

3 Yamatai-koku (邪馬台国)  Es el nombre de un reino que existió en el archipiélago entre el siglo 2 y 3 d de C. La información sobre este Estado nos llega por crónicas escritas en China y es muy vaga. Se sabe que su gobernante era denominada Himiko.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Escríbelo en chino: habrá millones que te entenderán

(Columna de Fabián Robles Boletín ACIA 5, nov-dic de 2006.)

Durante el siglo XX, con la invención de las computadoras, muchas de las fantasías de dar órdenes verbales a máquinas inteligentes fueron tomando forma cuando estos "cerebros electrónicos" (como se les llama en chino) se devoraron a la máquina de escribir y a la televisión, para llegar a la forma que actualmente tienen. Cuando la computadora se comunicó con el ser humano por medio de una pantalla, se dio el primer careo del hombre con la máquina y fue necesaria la creación de una interfaz (de interacción y de rostro o faz, en inglés face) que permitió un diálogo entre el hombre y la máquina.

Las primeras interfaces consistían en escribir palabras o instrucciones para que la computadora ejecutara funciones. Era necesario que los usuarios memorizaran listas de vocabulario en inglés y las escribieran sin variaciones para entablar comunicación con los ordenadores; lo cual limitaba su uso a las personas interesadas y dispuestas a tener un entrenamiento específico para su manejo.

Años después junto con el mouse surgieron las interfaces visuales, que revolucionaron la comunicación con las computadoras, ya que están basadas en dibujos o iconos que al ser tocados permiten dar instrucciones sin necesidad de palabras. Lo que en un principio fue un complemento de los menús textuales, permitió la popularización del uso de las computadoras y dejar de lado las listas de instrucciones para indicar de una manera más directa lo que deseamos que la máquina haga.

Por ejemplo hoy, para ordenarle a una computadora que guarde la información que estamos procesando, sólo tenemos que tocar con el mouse el dibujo de un floppy disk que aparece en la pantalla. Aunque la computadora esté configurada en inglés, en árabe, en chino o en japonés, la acción será la misma, pero en la mente del usuario y en los instructivos, la palabra que se emplee para denominar tal acción será propia de cada idioma. Si un mexicano usa una computadora japonesa, dirá "guardar" aunque el sistema lo inteprete como "上書き保存". Es decir, éstas han trascendido el lenguaje hablado y han enfatizado su comunicación con el ser humano a través de la representación gráfica y las otras formas de ordenar, es decir seleccionar palabras en una lista, oprimir combinaciones de teclas o escribir las instrucciones y hasta dar órdenes verbales.

En español decimos guardar, por lo que la combinación de teclas para tal instrucción es: Ctrl + G; pero en inglés se dice save y la misma acción se logra a partir de Ctrl + S, lo cual hace menos universal este tipo de comunicación. Con el paso de los años, las formas de almacenar datos han cambiado y los otrora populares floppy disk son cada vez más difíciles de ver. Sin embargo, su imagen tan directa en su representación de la realidad se ha vuelto cada vez más abstracta.

Podemos decir que las nuevas generaciones de usuarios no habrán conocido los floppy disk como objetos, pero posiblemente tendrán que memorizar y asociar tal imagen a una función que seguirán necesitando y resolviendo a través de otros tipos de dispositivos.

Esta tecnología de comunicación icónica, jactancia de la gente de las últimas décadas, no es un invento nuevo. El uso de miles de caracteres chinos que se han empleado para escribir el chino, el japonés y el coreano en los últimos dos milenios, ha seguido un proceso similar al que hoy vemos con las computadoras.

Por la fuerte y prolongada influencia de China los otros países absorbieron la escritura, pero no alteraron grandemente sus idiomas hablados (salvo en cierto porcentaje del léxico). Cuando aprendemos una lengua extranjera es muy común decir: –aprenderé a hablar italiano–. Es el caso de los idiomas que se escriben por medio del abecedario latino, en el cual las letras sirven como un instrumento de conservación y reproducción de las palabras habladas. Son signos con valor fonético que al ser colocados en secuencia, nos permiten reproducir la "película" o la "grabación" de lo que hubiera expresado al hablar quien las escribió. Sin embargo, decir "hablar japonés o chino" nos deja la inquietud de si también leemos y escribimos japonés o chino.

Auque los idiomas influidos por la escritura china han creado escrituras vernáculas, la comodidad de los ideogramas chinos ha sido preferida, –a excepción de la reciente semiabolición de ellos en Corea–. Ello ha generado sociedades con índices prácticamente nulos de analfabetismo y de grandes cantidades de lectores.

Las críticas de quienes sostienen la tesis del antagonismo occidente civilizado-oriente exótico y adelanto-retraso civilizatorio; acerca del "retraso" de la prolija escritura china frente a las ventajas del sintético alfabeto, son cada vez menos sostenibles conforme la humanidad de la era de la información y la globalización, y sus computadoras se van dirigiendo (avanzando) por el mismo camino de comunicación visual (metalenguaje visual) que siguió el orbe chino en la antigüedad.