(Columna de Fabián Robles Boletín ACIA 5, nov-dic de 2006.)
Durante el siglo XX, con la invención de las computadoras, muchas de las fantasías de dar órdenes verbales a máquinas inteligentes fueron tomando forma cuando estos "cerebros electrónicos" (como se les llama en chino) se devoraron a la máquina de escribir y a la televisión, para llegar a la forma que actualmente tienen. Cuando la computadora se comunicó con el ser humano por medio de una pantalla, se dio el primer careo del hombre con la máquina y fue necesaria la creación de una interfaz (de interacción y de rostro o faz, en inglés face) que permitió un diálogo entre el hombre y la máquina.
Las primeras interfaces consistían en escribir palabras o instrucciones para que la computadora ejecutara funciones. Era necesario que los usuarios memorizaran listas de vocabulario en inglés y las escribieran sin variaciones para entablar comunicación con los ordenadores; lo cual limitaba su uso a las personas interesadas y dispuestas a tener un entrenamiento específico para su manejo.
Años después junto con el mouse surgieron las interfaces visuales, que revolucionaron la comunicación con las computadoras, ya que están basadas en dibujos o iconos que al ser tocados permiten dar instrucciones sin necesidad de palabras. Lo que en un principio fue un complemento de los menús textuales, permitió la popularización del uso de las computadoras y dejar de lado las listas de instrucciones para indicar de una manera más directa lo que deseamos que la máquina haga.
Por ejemplo hoy, para ordenarle a una computadora que guarde la información que estamos procesando, sólo tenemos que tocar con el mouse el dibujo de un floppy disk que aparece en la pantalla. Aunque la computadora esté configurada en inglés, en árabe, en chino o en japonés, la acción será la misma, pero en la mente del usuario y en los instructivos, la palabra que se emplee para denominar tal acción será propia de cada idioma. Si un mexicano usa una computadora japonesa, dirá "guardar" aunque el sistema lo inteprete como "上書き保存". Es decir, éstas han trascendido el lenguaje hablado y han enfatizado su comunicación con el ser humano a través de la representación gráfica y las otras formas de ordenar, es decir seleccionar palabras en una lista, oprimir combinaciones de teclas o escribir las instrucciones y hasta dar órdenes verbales.
En español decimos guardar, por lo que la combinación de teclas para tal instrucción es: Ctrl + G; pero en inglés se dice save y la misma acción se logra a partir de Ctrl + S, lo cual hace menos universal este tipo de comunicación. Con el paso de los años, las formas de almacenar datos han cambiado y los otrora populares floppy disk son cada vez más difíciles de ver. Sin embargo, su imagen tan directa en su representación de la realidad se ha vuelto cada vez más abstracta.
Podemos decir que las nuevas generaciones de usuarios no habrán conocido los floppy disk como objetos, pero posiblemente tendrán que memorizar y asociar tal imagen a una función que seguirán necesitando y resolviendo a través de otros tipos de dispositivos.
Esta tecnología de comunicación icónica, jactancia de la gente de las últimas décadas, no es un invento nuevo. El uso de miles de caracteres chinos que se han empleado para escribir el chino, el japonés y el coreano en los últimos dos milenios, ha seguido un proceso similar al que hoy vemos con las computadoras.
Por la fuerte y prolongada influencia de China los otros países absorbieron la escritura, pero no alteraron grandemente sus idiomas hablados (salvo en cierto porcentaje del léxico). Cuando aprendemos una lengua extranjera es muy común decir: –aprenderé a hablar italiano–. Es el caso de los idiomas que se escriben por medio del abecedario latino, en el cual las letras sirven como un instrumento de conservación y reproducción de las palabras habladas. Son signos con valor fonético que al ser colocados en secuencia, nos permiten reproducir la "película" o la "grabación" de lo que hubiera expresado al hablar quien las escribió. Sin embargo, decir "hablar japonés o chino" nos deja la inquietud de si también leemos y escribimos japonés o chino.
Auque los idiomas influidos por la escritura china han creado escrituras vernáculas, la comodidad de los ideogramas chinos ha sido preferida, –a excepción de la reciente semiabolición de ellos en Corea–. Ello ha generado sociedades con índices prácticamente nulos de analfabetismo y de grandes cantidades de lectores.
Las críticas de quienes sostienen la tesis del antagonismo occidente civilizado-oriente exótico y adelanto-retraso civilizatorio; acerca del "retraso" de la prolija escritura china frente a las ventajas del sintético alfabeto, son cada vez menos sostenibles conforme la humanidad de la era de la información y la globalización, y sus computadoras se van dirigiendo (avanzando) por el mismo camino de comunicación visual (metalenguaje visual) que siguió el orbe chino en la antigüedad.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
Primer Curso de Formación de Profesores de Chino en México

(Nota: Fabián Robles, agradecemos la valiosa información proporcionada por la Lic. Jenny Acosta)
Después de meses de preparativos este verano se realzó el Primer curso de formación de profesores de chino en México (墨西哥第一届汉语教师培训短期班) en el Instituto Confucio de la Universidad Nacional Autónoma de México con una asistencia de 40 profesores de lengua china de diversas escuelas.
El curso estuvo impartido por 3 profesores especialistas en la enseñanza del chino para extranjeros, de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing. Durante dos semanas en 50 horas de curso los profesores de chino tuvieron la oportunidad de aprender sobre técnicas de enseñanza, de reflexionar y aprender sobre los temas problemáticos del idioma chino.
Después de meses de preparativos este verano se realzó el Primer curso de formación de profesores de chino en México (墨西哥第一届汉语教师培训短期班) en el Instituto Confucio de la Universidad Nacional Autónoma de México con una asistencia de 40 profesores de lengua china de diversas escuelas.
El curso estuvo impartido por 3 profesores especialistas en la enseñanza del chino para extranjeros, de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing. Durante dos semanas en 50 horas de curso los profesores de chino tuvieron la oportunidad de aprender sobre técnicas de enseñanza, de reflexionar y aprender sobre los temas problemáticos del idioma chino.
La certificación a los profesores que participaron en este curso dependió de los resultados de un examen el cual fue aprobado por 19 participantes. Felicitamos a nuestros profesores Wang Qi, Zhang Jinjing y Guillermo Espinosa por su participación y por haber obtenido esta certificación.
El curso realizado del 20 al 30 de julio comenzó a organizarse desde febrero de este año y estuvo a cargo de la Lic. Jenny Acosta Trujillo, Directora del Instituto Confucio de la UNAM. Se llevó a cabo gracias al patrocinio de Hanban, la Embajada de China en México y de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing. A pesar de la desestabilización social generada por el brote de influenza en nuestro país en el mes de mayo este curso pudo llevarse a cabo y ser todo un éxito.
¡Enhorabuena para todos estudiantes de idioma chino en México!
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