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martes, 13 de marzo de 2012

NORUZ: Año Nuevo en Irán

ELIZABETH SALOMÓN
(Publicado en boletín ACIA, número 13, mayo-junio de 2008)

Una de las fiestas más grandes en Irán es el Nowruz o Noruz, el año nuevo. Como el calendario iraní es solar, el año, así como el Noruz, siempre comienza el primer día de primavera, en el momento exacto del equinoccio. Esto significa que cada vez comienza en un momento diferente de nuestro calendario.

Noruz significa literalmente ‘nuevo día’ en persa. Esta fiesta tiene al menos 25 siglos de antigüedad. Sus raíces parecen remontarse al culto Mesopotámico de Tamuz, dios de la fertilidad, quien moría y resucitaba cada año y directamente relacionada con el inicio de la primavera.Las festividades son antecedidas por semanas de preparación. Cada quien limpia su casa a conciencia, hace las compras correspondientes y cocina repostería tradicional. Incluso se cuelgan pancartas y otros
letreros en las calles para anunciar que viene el año nuevo. Los iraníes creen que con la llegada del año se debe que renovar todo lo posible, desde los utensilios de hogar hasta la ropa que uno lleva; por lo que en los días anteriores a la fiesta, aumentan las ventas de zapaterías y boutiques, quienes tienen menos recursos, elaboran su propia ropa, utensilios y regalos.

El Noruz se sigue festejando de forma tradicional. La mayoría de los negocios cierran y las calles se vacían. En el momento del cambio del año solar las familias se reúnen alrededor de la Mesa de Noruz, en la que está puesto el preparativo ceremonial llamado ’haftseen’ (siete letras S); el cual consiste en siete símbolos cuyo nombre comienza con el sonido ‘s’ y que se exhiben con otros objetos simbólicos como un espejo, huevos coloreados, un pez dorado en su pecera, flores y bandejas con hierba recién brotada. Los objetos representan la salud, renovación, prosperidad, fertilidad y los usuales deseos universales de la gente al inicio de cualquier año nuevo. A los niños se regalan ‘eidi’ (presentes confeccionados con billetes), se rocía a los comensales con agua de rosas y se sirven innumerables dulces. Así lo conmemoran incluso los iraníes que viven en el extranjero.
Durante los doce días siguientes al Noruz la gente visita a los parientes y amigos, siempre comenzando con los de mayor edad. Se procura tener un buen comportamiento, pues se piensa que lo que se ha hecho durante Noruz permanecerá el resto del año. Otra de las costumbres es encender fogatas en las calles y brincar sobre ellas. El día 13, para evitar la mala suerte asociada con ese número, las personas salen a la calle y realizan días de campo o fiestas.

Respecto a este año, el pasado miércoles 21 de marzo a las 03:37 hrs. comenzó el día 1º del mes Farvardín del año 1386, según horario y cronología iraní; iniciando así el Noruz una fiesta que, además de en Irán, se celebra en Afganistán, Asia Central, Azerbaiyán, partes de Pakistán e India y entre los Kurdos.

domingo, 23 de mayo de 2010

Hetalia. Axis Powers

Elizabeth Salomón

Durante la Segunda Guerra Mundial, dos grupos de naciones se enfrentaron: las Potencias del Eje y las Naciones Aliadas. Sin embargo, muchas cosas debieron suceder antes de que se diese tal enfrentamiento. Las guerras mundiales, sus antecedentes y su contexto histórico son el tema de Hetalia: Axis Powers.
A pesar de lo que pueda parecer en estas líneas, Hetalia no es una reseña histórica en el sentido estricto; ni siquiera es una obra muy seria. Se trata de un webcómic creado por Hidekazu Himaruya, el cual fue publicado impreso en marzo de 2008 y adaptado a la animación en enero del siguiente año. La publicación impresa corrió a cargo de la editorial Gentosha, constando de dos volúmenes, y la animación, que cuenta con dos temporadas de 26 episodios cada una, fue realizada por el estudio Deen.




El nombre Hetalia es un juego de palabras con la palabra japonesa hetare (inútil) e Italia, por la sátira que hace de la poca y mala participación de ese país en las guerras mundiales.
Se trata de una representación alegórica de la historia mundial, cuyos personajes son los países mismos, representados antropomórficamente. Es decir, cada país es representado por una persona que ejemplifica y satiriza al gobierno y cultura del mismo. Es una especie de reseña histórica en forma de comedia. La interacción política, militar y cultural entre los países es representada como relaciones sociales y románticas, por ejemplo, un tratado es una amistad, una alianza es un matrimonio, una batalla es una pelea entre los personajes, etc.
Como el nombre lo indica, los protagonistas son las potencias del eje: Italia, Alemania y Japón. Italia, además de ser débil, es de costumbres relajadas y siempre termina siendo salvado por Alemania, quien es metódico, fuerte, disciplinado y serio. Por su parte, Japón es un sujeto pequeño, muy cortés y hábil con las manos, al que se le dificulta comprender las culturas europeas.
Todos los sucesos históricos son narrados de forma tan amena y divertida que harán que cualquiera desee aprender historia de una vez por todas.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

La migración coreana a México

Elizabeth Salomón Cabrera

Una breve reseña histórica.

Hoy día es común escuchar hablar de la comunidad coreana residente en México. Este complejo grupo de personas comenzó a formarse hace poco más de 100 años, sin embargo, lo que actualmente conocemos como “comunidad coreana” es de formación y consolidación relativamente recientes.
A partir de mediados del siglo 19, los coreanos comenzaron a emigrar a otros países por diversas razones, haciéndolo en ocasiones en forma de oleada. Una de esas oleadas, compuesta de 1033 personas procedentes de zonas urbanas como Seúl, Incheon y Su-won, llegó a México en 1905 gracias a la política migratoria de Porfirio Díaz que favoreció la llegada de mano de obra asiática y europea a nuestro país. Esos 802 hombres y 231 mujeres y niños desembarcaron en el puerto de Salina Cruz, Oaxaca para ir a trabajar en los campos de henequén en Yucatán.
A pesar de la magnitud de esta primera oleada migratoria, la llegada de coreanos a México se detuvo por cerca de 70 años. De hecho, aún fueron muy pocos los coreanos que llegaron a México durante los años siguientes al establecimiento formal de relaciones diplomáticas entre Corea y México.
La migración coreana contemporánea a México (es decir, la reactivación de este fenómeno) inició hace poco más de cuarenta años. Sin embargo, para 1989 sólo 64 familias y unas 15 personas solteras procedentes de aquel país se habían asentado definitivamente en la Ciudad de México, así como una cantidad similar en Guadalajara. La mayoría de ellos llegó para estudiar en la UNAM y la Universidad Iberoamericana, otros eran profesores de algún arte marcial o ejecutivos enviados por empresas coreanas para fines comerciales. Sólo unos pocos llegaron con propósito directamente migratorio.
La comunidad coreana comenzó a tomar su forma actual hace apenas unos 17 ó 18 años, durante la década de los 90’s, cuando comenzó una nueva e intensiva migración de coreanos, tanto desde su país como desde otros, principalmente latinoamericanos. Por ejemplo, muchos coreanos llegaron a México desde Argentina, tras la más reciente recesión económica de aquel país.
A la llegada de un mayor número de coreanos, se establecieron iglesias, comercios, escuelas y otros servicios, como restaurantes, dirigidos principalmente a los migrantes, formándose así nuevas comunidades, como la que observamos en la Ciudad de México.
La mayoría de los recién llegados, ya desde entonces, se dedicaban al comercio, tanto al internacional entre Corea y México como al local. Muchos de ellos establecieron rápidamente su propio negocio. En contraste, algunos de los que llegaron siendo jóvenes o quienes vinieron de países sudamericanos, consiguieron empleos en corporaciones coreanas donde se necesitara personal bilingüe en español y coreano.
Aunque la adaptación social de los coreanos en México no ha alcanzado el mismo nivel que en otros países, se estima que en unos pocos años, gracias a sus valores tradicionales, se logrará esta meta.

Para conocer más sobre el tema:
http://www.inegi.org.mx/

http://es.wikipedia.org/wiki/inmigracion_coreana_en_mexico

La infaltable entrada de Wikipedia sobre el tema. Muy breve pero con suficientes datos.

http://karamade.blogspot.com/2006/11/coreanos-en-yucatn-mxico.html

Con útiles datos sobre la historia de las leyes de inmigración mexicanas y ligas de interés acerca de la inmigración coreana.
Hyong-ju Kim, La Experiencia Migratoria de la Nueva Comunidad Coreana en México. En:

ceaa.colmex.mx/estudioscoreanos/images/kim.pdf

Muy recomendable para profundizar en el caso particular de la adaptación social de los migrantes.

sábado, 5 de septiembre de 2009

UNA FOTOGRAFÍA DEL ALMA

Elizabéth Salomón.


Shodô, literalmente “camino de la escritura”, es la palabra que denomina a un antiguo arte de caligrafía japonesa. La caligrafía, arte de escribir con letra bella y correctamente formada, es una actividad que en nuestra cultura prácticamente ha caído en desuso; sin embargo en Japón se sigue practicando como una más de sus ancestrales tradiciones.

El camino de la escritura es una vía de introspección, es un camino al yo interno. Se trata de una actividad cotidiana convertida en arte y filosofía, meditación y autoconocimiento. Es por ello que el calígrafo debe compenetrarse, fusionarse con su arte, mirando hacia su interior para realizar su obra. El pincel, flexible y adaptable, casi orgánico, es la prolongación viva del artista; por lo que la peculiaridad principal del Shodô es un trazo fluido, natural, sin correcciones, pues el trazo aparentemente imperfecto, si es espontáneo, posee un gran valor estético. Cualquier corrección al trazo original arruina la obra del calígrafo.

La práctica del shodô no persigue la mera estética gráfica, sino la expresión de nuestras emociones más ínti- mas, esas que resultan de la interacción con nuestro entorno; por tanto, la caligrafía es la imagen del alma. En lo escrito queda plasmada indefectiblemente nuestra personalidad, riqueza, belleza y profundidad espiritual individual. En el trazo se expresa el ánimo, grado de delicadeza o vigor del ejecutante. Los versados en este arte dicen, y con razón, que la habilidad en la caligrafía depende del espíritu y de la energía con la que se ejecuta. Ya desde la antigüedad, se creía que la forma en que una persona utilizaba su pincel indicaba con mucha claridad su sensibilidad, educación, personalidad y espiritualidad. La caligrafía de cada persona era como una huella que no indicaba quién era, sino cómo era, a pesar de que sus títulos, ropa o modales proyectasen un envoltorio hipócrita.

Pero el camino de la escritura no se limita a lo dicho hasta ahora, no sólo expresa la naturaleza interna del ejecu- tante, su carácter y su autenticidad. Otro rasgo retratado por el pincel es el estado anímico de quien produjo el trazo, su disposición y actitud, los sentimientos y sensaciones que experimentó en el instante exacto de escribir. Es esa combinación única e irrepetible de elementos lo que caracteriza al arte caligráfico del shodô: la unión de sentimientos, carácter, concentración, personalidad y circunstancia, plasmada en un trazo auténtico, espontáneo, sin correcciones. Es este el objetivo del shodô, mostrar la esencia de la persona. Es una fotografía del ser interno del calígrafo y como en toda fotografía, sus mismos rasgos se plasman cada vez; pero al mismo tiempo cambia su pose, su ánimo, su expresión, también su edad y experiencia, su madurez se hacen visibles en cada nuevo retrato. Y con ese autorretrato, lo inmaterial, lo invisible de quien escribe se hace visible a quienes observan. Cada trazo, cada ideograma, cada texto es único... es una fotografía del alma del artista.